Congruencia: vivir desde el alma
No trates de buscar una segunda versión de mí,
no trates de buscar un rostro afuera de las máscaras,
porque no las hay.
Soy quien soy, sin segundas intenciones,
intenciones de intercambios ni provechos.
No lo busques, no lo hallarás.
Aunque sé que es riesgoso para muchos no esconderse,
mostrarse como se es, auténtico,
en un mundo donde fingir,
ocultar el corazón en una coraza,
es lo de moda;
donde los valores, la fidelidad y la lealtad
son pasados de moda.
En un mundo que te dice que quien vive
es quien ve hacia afuera,
que creer en lo interno
es soñar con ideales,
pero no es así.
Voy viviendo mi vida desde que tengo memoria,
o al menos con congruencia,
fiel y leal a la ley universal
del bien y del amor.
No busco ser entendida,
no busco ser amada,
no busco necesitar nada que no sea yo;
pero sí me encuentro dispuesta a mostrarme tal cual soy,
aunque me amo lo suficiente
para no aceptar lo que no es amor recíproco.
Es bello compartirlo desde la alegría de las almas.
No necesito, porque he aprendido
que mi calma y mi gozo están en mis manos,
pero qué bello es abrazarse de alma a alma
sin pretensiones,
simplemente ser y compartir
sin tener que poner armaduras.
Siempre ser quien se es,
en una unión que respeta
la libertad de cada ser;
la unión de las almas,
con lo bello que es comprender
y expandir la vida propia
y la del otro.
Trato de intentarlo y mejorar cada día,
para que en mi vida la congruencia esté presente
y mis acciones puedan ser sostenidas
con mis palabras.

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